El músculo como órgano endocrino activo
Durante décadas se consideró al músculo esquelético como un mero sistema mecánico de palancas para mover huesos. La fisiología moderna ha demostrado que el músculo es un auténtico órgano endocrino capaz de segregar cientos de moléculas señalizadoras llamadas mioquinas en respuesta a la contracción contra resistencia. Estas mioquinas ejercen efectos antiinflamatorios sistémicos, favorecen la lipólisis en el tejido adiposo y mejoran la función cognitiva cerebral.
Prevención de la sarcopenia y fragilidad
A partir de la tercera década de vida, si no se aplican estímulos de resistencia mecánica, el organismo pierde de forma natural entre un 3% y un 8% de masa muscular por década, acelerándose este proceso tras los 60 años. Esta pérdida silenciosa de masa y fuerza no solo reduce el gasto calórico de reposo, sino que incrementa exponencialmente el riesgo de caídas, fracturas de cadera y pérdida de independencia personal en la madurez.
El mayor sumidero de glucosa del organismo
Más del 80% de la glucosa que ingresa en la sangre tras la digestión de carbohidratos se almacena en forma de glucógeno dentro de las fibras musculares. Un individuo con masa muscular sana y activa dispone de un enorme 'depósito de combustible' que amortigua las oscilaciones glucémicas y previene el desarrollo de resistencia periférica a la insulina.